Portugal se consolida como segunda potencia europea en pádel

A mediados de los 90 del siglo pasado el pádel puso rumbo hacia nuestro país vecino. Fue una empresa española la que construyó la primera pista de pádel en Portugal, Lisboa Racket Center, en esos momentos el deporte no avanzó demasiado y únicamente jugaban los españoles residentes en la localidad lusa. En un principio la tutela del pádel la ejercía la Federación Portuguesa de Tenis hasta que gracias al aumento de jugadores y la multiplicación de las instalaciones fue necesaria la incorporación de un nuevo organismo fundado en 2012, la Federación Portuguesa de Pádel.

En 2014 el deporte de la pala ya contaba con más de 20 000 aficionados dentro de las fronteras del país luso, la mitad de ellos en su capital. El número de pistas superaba el centenar, situadas en clubes de tenis, hoteles, resorts o urbanizaciones. Esta revolución del pádel tenía un cariz social muy marcado y una afición idéntica entre jugadores femeninos y masculinos.

Dos años después el crecimiento del pádel en Portugal se muestra imparable con más de 200 pistas al servicio de sus aficionados. El deporte de la pala llegó a este país para quedarse y nuestro vecino parece haberle acogido con gran pasión, convirtiéndose en la segunda potencia del pádel en Europa.